Las siestas pueden ser muy útiles en casi todos los puntos de nuestras vidas. ¿Cuándo fue la última vez que te sentiste libre de tomar una siesta? Tal vez duermes una siesta con bastante regularidad, pero nunca has pensado por qué limitas la siesta estrictamente a los días lluviosos. O tal vez eres una de esas personas que dejó de tomar siestas hace años, prefiriendo pensar en las siestas como algo para los niños. Sea cual sea tu estilo de siesta (o falta de él), si no toma siestas frecuentes y encuentras la idea intrigante, estamos aquí para convencerte de que lo hagas.

Por qué tomar una siesta puede ser tan beneficioso

El adulto promedio entre las edades de 18 y 65 años necesita dormir entre siete y nueve horas cada noche. Sin embargo, muchos lidian con problemas de sueño. Muchos de nosotros tenemos insomnio, apnea del sueño o simplemente hábitos y circunstancias ambientales que nos mantienen despiertos por la noche. Cualquiera sea la causa, luchar por dormir lo suficiente por la noche puede tener un gran impacto en cómo funcionamos durante el día.

La siesta no es un reemplazo para el sueño nocturno, pero existen pruebas sólidas de que tomar siestas puede mejorar tu rendimiento y estado de alerta. Cuanto más tiempo estés despierto, más disminuirá tu memoria y otras habilidades cognitivas. Una siesta del mediodía puede ayudarte a “recuperarte”, al eliminar parte de esa somnolencia acumulada.

Tomar una siesta puede minimizar el impacto de la somnolencia diurna en tu estado de ánimo, concentración, procesamiento emocional y cognición, pero dormir demasiado puede dejarte completamente despierta por la noche y exacerbar cualquier problema de sueño subyacente que puedas tener. Es por eso que, cuando las personas experimentan dificultades para dormir, una de las principales recomendaciones es evaluar la siesta durante el día.

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Cómo tomar una siesta adecuada

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Mantén las siestas cortas

Antes de la siesta, configura una alarma durante 15 a 30 minutos. ¿Por qué? Mientras más duermas, más probabilidades tendrás de estar aturdido cuando te despiertes. Trata de mantener siestas cortas para que te despiertes sintiéndote recargada y lista para la siguiente parte de tu día. Dicho esto, si tienes circunstancias que hacen que las siestas más largas sean una necesidad (si trabajas largas horas o haces turnos nocturnos regularmente),  las siestas de una hora y media también son una forma efectiva de ayudar a mantenerte activa.

Programa tus siestas más temprano en el día

Una de las razones por las que las siestas tienen tan mala reputación es porque son conocidas por ser las que rompen el sueño todas las noches. Pero si puedes programar siestas a última hora de la mañana o temprano en la tarde (antes de las 3p.m), puedes reducir las posibilidades de estar completamente despierta cuando es hora de dormir por la noche. Por supuesto, puedes modificar esto dependiendo de tus circunstancias (si, por ejemplo, trabajas en turnos nocturnos).

Acuéstate

¿Alguna vez has estado tan cansada que te has dormido sentada? Es mejor acostarte para no dormir en una posición incómoda.

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Bloquea la luz y el sonido

Hay investigaciones importantes que indican que el sonido y la luz interrumpen el sueño. Puedes comprar una máscara para los ojos para bloquear la luz o tapones para los oídos, si no puedes encontrar un lugar tranquilo.

Haz algo para energizarte cuando te despiertes

Si tomas una siesta más corta, debes despertarte bastante alerta, pero si duermes demasiado o tomas una siesta más larga, es posible que necesites unos minutos para volver a activarte. Programa unos minutos adicionales para evitar la desorientación antes de volver a la rutina.

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Considera tomar un poco de cafeína antes de tu siesta

Si realmente crees que tendrás problemas para despertarte, considera beber un poco de refresco o café antes de la siesta. Pueden ser hasta 100 miligramos de cafeína, que es aproximadamente una taza de café. Esto puede sonar contradictorio, pero los expertos dicen que la cafeína tarda unos 30 minutos en hacer efecto, por lo que debería coincidir bien con tu hora de despertar.

Disfruta tu siesta

Darnos permiso para cuidarnos puede ser todo un desafío. Es fácil creer que no mereces descansar o relajarte, o que no tienes tiempo suficiente para hacer una pausa durante 30 minutos. Si puedes hacerte un tiempo, entra en cada siesta que tomes con un espíritu de placer. Te mereces descansar. Es bueno para ti. Aunque puede ser difícil encontrar el tiempo, servirá para hacerte más productiva y restaurada.

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