Hacer deporte es útil para mantener el cuerpo y la mente en buen estado. Desde que somos pequeños nos insisten en la importancia de ello y muchos adultos siguen con esta práctica. Disciplinas hay muchas, para todos los gustos y que han sido popularizadas por deportistas de élite. ¿Quién no se aficionó al tenis por Pete Sampras, al baloncesto por Michael Jordan o al fútbol por Diego Armando Maradona? Deportistas que tocaron la excelencia con la punta de los dedos.

¿Cómo hacen deportistas de la talla de Tadej Pogacar o Novak Djokovic para ser casi siempre los favoritos según los pronósticos deportivos en cada competición que disputan? En disciplinas individuales, que no permiten un descanso ni en un solo momento, mantener un buen estado de forma físico y, sobre todo y no menos importante, mental es clave para no desfallecer durante una etapa del Tour de Francia o en Wimbledon. A continuación, repasaremos las rutinas que les han permitido estar en lo más alto.

Rutinas físicas para estar en la élite

Antes de empezar, cabe recordar que las rutinas presentadas a continuación están fuera del alcance de la mayoría de la población, pues son deportistas de primer nivel, que están en todo momento acompañados de profesionales debidamente cualificados. La alimentación es clave, equilibrada y muy cargada en proteínas, sobre todo con pescado y siempre manteniendo lejos la comida basura.

Esto es lo que ha permitido a Cristiano Ronaldo mantenerse en la primera línea deportiva a sus 36 años. El delantero llega a almorzar y a cenar hasta en dos ocasiones al día, pues combina entrenamientos sobre el césped, en el gimnasio y en la piscina. El luso también hace énfasis en el descanso, llegando a dormir más de ocho horas por la noche, y hacer pequeñas siestas para mantener los músculos descansados.

En deportes individuales, la responsabilidad recae en uno mismo. Por ejemplo, los entrenamientos de la nadadora olímpica Mireia Belmonte son de alta intensidad. Series repetitivas, de máxima exigencia, para preparar el cuerpo para las citas clave. No solamente se centran en su campo de actuación, en este caso el agua, sino que también en el gimnasio y en la pista de atletismo. Y todo ejercicio es debidamente digitalizado para su posterior análisis. Un segundo de más en el día indicado puede costar una medalla.

Llevar al cuerpo al límite es algo habitual en los devoradores de récords del atletismo, nada recomendable a los deportistas amateurs. Un ejemplo de ello es el maratoniano keniata, Eliud Kipchoge. Su primer entrenamiento lo hace a primera hora de la mañana, cuando la temperatura aún es aguantable en su país, y sin haber desayunado: más de 16 kilómetros a un ritmo de menos de tres minutos por kilómetro. Un ritmo al alcance de muy pocos en ayunas.

La psicología, otra manera de prepararse

Es tan necesario para rendir en la élite una buena preparación física como mental. Es por eso por lo que la mayoría de las federaciones y de los clubes cuentan con psicólogos deportivos con el objetivo de canalizar la presión. Este detalle fue puesto en valor sobre todo después de los Juegos Olímpicos de Tokio, cuando la campeona Simone Biles decidió no participar en alguna de las modalidades al no sentirse mentalmente en buenas condiciones.

Es por eso por lo que vemos, sobre todo en momentos de concentración máxima, cómo algunos deportistas tienen fijadas unas rutinas o incluso rituales para mantener la cabeza en su sitio. Sobre todo, lo podemos observar en el tenis, un deporte en el que es clave la condición mental. Rafa Nadal o Serena Williams tienen un seguido de acciones antes y después de los puntos y partidos para focalizarse e incluso para desestabilizar un poco al rival.

La música es otro de los aspectos que ayudan a muchos deportistas. Hay quienes necesitan un momento de tranquilidad, de conexión interior, para luego rendir al máximo. En mundiales de natación o de atletismo es más que habitual encontrarse con esto. Pese al clamor del pabellón o del estadio, algunos deportistas como la nadadora Emma McKeon, se alejan de la presión con cascos antes de entrar a competir. Mens sana in corpore sano.

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