El camino hacia la paz interior es siempre hacia adentro. Puedes buscar la paz en las personas, las cosas y los lugares, pero en última instancia, tienes que volver a casa, a ti misma. Siempre ha estado dentro de ti, sólo tienes que atravesar los obstáculos. Aprende cómo conseguir la paz interior para disfrutar de  tu propio bienestar.

Cómo conseguir la paz interior

Descubre cómo conseguir la paz interior para llegar a tu mejor versión.

Mantén limpio tu entorno

Las habitaciones en las que pasas la mayor parte de tu tiempo deben estar siempre limpias, ordenadas y organizadas. Como excusa, puedes convencerte de que te has acostumbrado a una habitación fea y sin espacio para moverte. Pero una vez que la limpies, seguro que te sentirás más relajada. Una habitación limpia es una de las formas más fáciles de crear paz.

Deja espacio para el silencio

El silencio no está vacío. Es una habitación que espera ser llenada. Cuando sacamos unos momentos de un día ajetreado y nos sentamos realmente con nuestra mente, pueden ocurrir muchas cosas. El silencio nos permite profundizar en nuestro interior. Podemos hablar con nosotras mismas, pensar en nosotras mismas y darnos el espacio para entender nuestras emociones. El silencio puede ser una verdadera herramienta para enraizarnos y ponernos en sintonía con nosotros mismos.

Afírmate a ti misma:

«Sí soy suficiente».

«Soy amada».

«Sí soy capaz».

«Soy digno».

Las afirmaciones son una forma de hablar a nuestros pensamientos problemáticos. A lo largo del día, a menudo nos encontramos con situaciones o entornos que nos inquietan. Escribir estas afirmaciones en tu teléfono o cuaderno, o simplemente acordarte de decírtelas a ti mismo, puede ayudarte a calmar los nervios.

Puedes fijarte en lo que tiende a perturbarte y escribir afirmaciones que te ayuden a superarlo. Al ser tan sencillas y directas, nos aportan inmediatamente un inmenso alivio. Afirman nuestra realidad y nos acercan a ella, una en la que sabemos que somos suficientes, amados, capaces y dignos.

Sumérgete en al menos una forma de arte

El arte y la música han curado a los seres humanos durante siglos. La lectura de cuentos, la poesía, la contemplación de cuadros o la asistencia a una representación son formas de construir la paz interior. Tanto si eres el artista como el público, el arte te hace pensar. Habla de nuestros miedos, sueños y secretos más íntimos, y el diálogo que sigue puede cambiar la vida, por no decir otra cosa.

Aprende a poner límites

Los límites son un concepto extraño para muchos. ¿Por qué iba a mantener a la gente a distancia? ¿En qué se diferencian de los muros?

Los límites son medidas que tomas para cuidarte física, emocional y socialmente. Se diferencian de la construcción de muros a nuestro alrededor en que su propósito no es mantener a las personas o las experiencias fuera de nuestro alcance. Simplemente nos proporcionan un espacio nutritivo que nos mantiene lo suficientemente sanos como para sacar lo mejor de dichas personas y experiencias. Así que, en cierto modo, establecer límites es algo bueno para nosotras, y también para todos los que nos rodean.

Sé más amable contigo misma

Muchas personas son amables, dulces y auténticos ángeles con los demás, incluso con los desconocidos de la calle. Aunque eso es algo bueno, es sin duda triste ver que no son ni la mitad de amables consigo mismas.

Un cúmulo de razones nos lleva a aprender a escudriñar y reprender cada uno de nuestros movimientos. En estas situaciones, debemos hacernos una pregunta muy sencilla: ¿Le diría lo mismo a mi mejor amigo? O, ¿le hablaría así a mi mascota?

La respuesta pone en perspectiva nuestras propias críticas y nos resulta más fácil ser un poco más tolerantes. Así que, para resumir, utiliza como regla general «no te digas X a ti mismo si no se lo dirías a tu mejor amigo«.

No te mientas a ti misma

Mentir a los demás puede dejar alguna esperanza para tu tranquilidad y mejora. Pero una vez que te acostumbras a mentirte a ti misma sobre tus propias emociones, ¿a dónde irás? ¿A quién recurrirás? Aprende a decirte a ti misma lo que te hace feliz, esperanzada, temeroso, confundida, enfadada… Tienes derecho a sentir y aceptar lo que sientes.

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La paz interior no es un poder mágico ni un misterio profundo. Estos sencillos consejos, aunque en cierto modo desalentadores, también pueden convertir esas olas embravecidas de tu interior en un lago tranquilo.

 

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