La política de la oficina puede ser abrumadora. También hay un lenguaje completo y etiqueta que los nuevos principiantes deben ser rápidos para aprender. Y ademas, hay cosas que NO debes decir en el trabajo y otras que debes aprender a decir en su lugar.

La forma en que nos presentamos en el trabajo es importante. No importa cuán relajada estés tu lugar de trabajo, hay algunos dichos comunes que pueden levantar algunas cejas.

Cosas que no debes decir en el trabajo

Si con frecuencia te encuentras diciendo alguna de estas cosas en el trabajo, entonces hay algunas alternativas que puedes probar:


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cosas que NO debes decir en el trabajo

No digas “Perdón por molestarte”

Di “Tengo una pregunta y espero que puedas ayudar, por favor“.

Puede ser fácil sentir que estás entrometiendo el tiempo de otros en el trabajo, y las mujeres son particularmente propensas a disculparse por hacerlo. Pero al decir que lo lamentas, implicas que estás haciendo algo mal, cuando ese simplemente no es el caso. Recuerda que tus colegas se les paga para estar allí, y siempre y cuando tú seas consciente de tus propios compromisos y las exigencias de tu tiempo, deberían estar contentos de ayudarte.

En lugar de disculparte por ocupar el tiempo de tu compañero de trabajo, trata de decirles cortésmente cómo pueden ayudarte. Esto hará que parezcas más segura y firme, y te impedirá sugerir que tus solicitudes son una imposición.

No digas “Tenemos un problema con …”

Di “Tenemos un problema y así es como creo que deberíamos solucionarlo”.

A nadie le gusta que le informen sobre un problema que tienen que solucionar, y uno de los errores clave que cometen los empleados es llevar los problemas a sus superiores sin haber pensado en cómo podrían resolverse. Aunque hay algunos problemas lo suficientemente graves como para justificar alertar a alguien más informado de una vez, hay muchos casos en los que debes tratar de acudir a tu gerente con una solución en lugar de un problema.

Muchos de nosotros entramos en pánico cuando nos encontramos con un problema, pero vale la pena tomarse el tiempo para pensar en las posibles opciones de resolución antes de dirigirse a tu jefe para darle la noticia. Incluso si no puedes resolver algo tú misma, tus colegas apreciarán que abordes la situación con calma y lógica, y que tomes la iniciativa para pensar en posibles soluciones. Estarán aún más impresionados si has logrado elaborar un plan, ahorrándoles tiempo y preocupación en el proceso.

No digas “Podría estar equivocada, pero …”

Di “Creo que …”

Al admitir que tu idea es incorrecta, disminuye tu propia credibilidad y sugiere que carece de confianza en tus sugerencias y decisiones. Una vez más, este tipo de lenguaje es más común entre las mujeres, que son más propensos a la inseguridad, lo que significa que utilizan frases que atentan contra sí mismas y que implican incertidumbre.

Adquiere el significado de lo que estás diciendo al enmarcarlo como una declaración. Esto no solo le dará a tus colegas confianza en tus ideas, sino que te ayudará a replantear tu pensamiento y comprender que lo que dice es valioso y valioso.

No digas “Te enviaré un correo electrónico”

Di “Busquemos un momento para discutir esto cara a cara”

Una de las quejas más comunes del trabajo de oficina es lo fácil que es terminar atada a tu bandeja de entrada, colocando una gran cantidad de correos electrónicos y logrando hacer relativamente poco. En lugar de enviar mensajes de ida y vuelta a colegas o clientes sobre un tema, considera preguntar si una discusión cara a cara sería más efectiva. Aunque bloquear el tiempo para una reunión puede ser difícil de hacer en un día ocupado, ten en cuenta que esta podría ser una solución eficiente en comparación con el envío de múltiples correos electrónicos durante varios días.

No digas “Sí, puedo hacer eso” (cuando no puedes)

Di “Me encantaría ayudar, pero ¿podemos discutir cómo encajará esto con mi carga de trabajo actual?”

Sentirse abrumado en el trabajo puede ser un problema grave. Si sientes la presión de que se acumulen tareas adicionales cuando apenas puedes mantenerte al día con tu lista actual de tareas pendientes, entonces podrías estar preocupada de que el trabajo de rechazo directo no se refleje bien en ti. Pero recuerda que tienes derecho a retroceder si ya estás en capacidad.

Aborda esto cortésmente, diciendo que aunque te gustaría ayudar, necesitas alguna orientación sobre cómo encajar esto con tu carga de trabajo actual. Puede ser que tu jefe no tenía idea de lo ocupado que estabas y retrocederá y buscará reasignar la tarea a otra parte una vez que se den cuenta.

No digas “Estoy realmente molesto porque …”

Di “Esta es la razón por la que no estoy de acuerdo con esa decisión”

Aunque hay ocasiones en las que tus emociones son valiosas y no deberían ocultarse, hay otras ocasiones en que un enfoque racional es más efectivo. Esto es particularmente cierto si no estás satisfecha con una decisión tomada o si tienes alguna queja sobre cómo te están tratando.

Evita confrontar situaciones si te sientes particularmente cruda y emocional por ellas, y organiza una reunión cuando hayas tenido tiempo de dar un paso atrás y considerar. Trata de explicar en términos claros y lógicos por qué no estás de acuerdo y por qué crees que la decisión es negativa. Recuerda que está bien hacerlo personal: si crees que un cambio podría ser perjudicial para ti y tu bienestar,  continúa y dilo. Solo recuerda que tus palabras tendrán más peso si las entregas de una manera mesurada y asertiva y explicando claramente tu caso.

 

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